
Sábado 10

En un ambiente alegría y esperanza, miembros y voluntarios de APASDEM, contagiados de una increíble positividad, cargamos un camión con 8 toneladas de donativos de alimento para animales con destino a los no humanos damnificados de Tabasco. La carga comenzó aproximadamente a las 13 hrs en el centro de acopio de PROFEPA, y después continuó en las instalaciones de Ciudad Universitaria .
Debido a que pasados envíos habían llegado mermados o se habían “extraviado” en el camino, esta vez decidimos rentar un camión propio y una servidora iría resguardando nuestra preciada carga para asegurarnos de que esta vez llegaría sana y salva. Salimos de México aproximadamente a las 21 hrs. con un estimado de trayecto de 16 hrs, excelente pretexto para charlar con Agustín (el chofer del camión, quien estaba impresionado por la unión, el ánimo y el esfuerzo que realizamos por los no humanos)
El camino fue bueno. Afortunadamente no nos enfrentamos a ningún acto de rapiña y, con la buena deposición de Agustín (ahora también animalista) nos detuvimos en Choapas para comprar algo de alimento para animales de corral y así, con el camión a toda su capacidad, arribamos a Villahermosa, Tabasco a las 13 hrs del día domingo.
Domingo 11
nos dirigieron con del Dr. Julio Puente, quien amablemente nos ofreció su clínica para resguardar nuestro valioso cargamento, ayudándonos también a descargar el camión. Nos dimos un respiro para comer algo y contactamos a Liliana Tood, Presidente de APAT, quien no estuvo presente durante la descarga del camión, quedando de vernos, todas juntas, por la noche. Fuimos trasladados a una casa que nos serviría de albergue durante nuestra estadía en Tabasco. Hasta ese momento la ciudad parecía normal, es decir, que pese a que después nos enteramos que también había estado inundada, a nuestro arribo las aguas ya habían desaparecido, y no fue sino hasta un día después que fuimos testigos de la desgracia, la tragedia y la miseria por la que atravesaban los Tabasqueños.
Lunes 12
A las 7 am. estábamos en la SSA recibiendo un verdadero coctel de vacunas. Este día fuimos a conocer el albergue de Ulises y Liliana Tood (APAT). Para accesar al albergue fue necesario subirnos a una balsa, pues la colonia, como dicen los tabasqueños, “se había ido al agua”, es decir, estaba inundada a una altura aproximada de 1.5 metros. En el albergue de APAT habitan aproximadamente 60 perros, 10 de ellos damnificados rescatados de las inundaciones.
Después de despedirnos de Liliana y Ulises, decidimos rentar la balsa y hacer nuestra primera valoración y recorrido de la zona afectada, percatándonos de las necesidades humanas y de los no humanos. Comenzamos a trabajar: Con altavoz en mano, convocábamos a las personas que tuvieran animales salieran a azoteas y balcones por alimento.
La escena se dibujaba de la siguiente manera: Las casas, en su gran mayoría parecían un pueblo fantasma, con marcos y puertas desprendidos. Artículos de todo tipo flotaban sobre las aguas, desde muebles hasta objetos de uso personal. Muy pocas casas permanecían habitadas (si así se le puede llamar al hecho de permanecer sobre los techos). Muchas de esas familias que permanecían en sus casas, tenían junto a ellas (y bajo las mismas precarias circunstancias) a sus adorados animales de compañía. Sin embargo, en los techos de otras casas, inhabitadas, había también perros. Algunos, los mas afortunados, lograron subir por su propio pie y resguárdese en las alturas de la inundación, al igual que otros tantos perros y gatos que terminaron arrojados sobre las azoteas por las mismas aguas, que según platican los lugareños, cubrieron totalmente casas con una altura de hasta tres pisos.
Los animales de compañía mas desafortunados murieron al no poderse liberar de su atadura a nivel del piso, o porque fueron arrastrados por la corriente. Según noticias del periódico, cerca de 2 mil cuerpos de animales muertos flotaban sobre las aguas, sin embargo, nosotros solo pudimos ser testigos del cuerpo flotante sin vida de un caballo y de un par de perros. Los cadáveres eran conducidos a una fosa común resguardada por el ejercito y al que no se nos permitió el acceso.
Repartimos alimento para animales puerta por puerta a los tabasqueños damnificados que pese a todo, permanecían dentro de sus casas. Arrojamos alimento en bolsas de plástico a los animales cautivos de las azoteas. Con la ayuda de algunos vecinos logramos ubicar a perros en azoteas que no eran visibles (estaban encerrados o amarrados) pero que con sus ladridos se hacían notar. Sin pensarlo dos veces, decidimos escalar (sin equipo y solo en aquellas fachadas de las casas que así lo permitían) para ayudarlos, ya fuera desamarrándolos o acercando hasta ellos agua y alimento. Las autoridades nos advirtieron que no podíamos disponer de los animales “abandonados” en casas, es decir, que solo podíamos alimentarlos, mas nunca sacarlos del predio. Esta lamentable instrucción nos tenia consternados, pues al mismo tiempo que acatábamos la misma con la esperanza de que pronto los moradores de las casas volvieran, también se oía por radio a las autoridades de salud recomendar a las personas “no volver a casa hasta nuevo aviso, debido a un brote de una enfermedad en la piel detectada en bebes”.
Esta por demás platicar que los animales resguardaban la propiedad y esperaban leales y pacientes por el regreso de sus cuidadores.
Una anécdota especial en ese dia, fue que, mientras recorríamos en balsa repartiendo alimento, una señora nos informo que en su casa tenía un perro que había llegado nadando hasta ahí, que no era de ella y que no estaba dispuesta a seguir teniéndolo… que, o nos lo llevábamos o lo arrojaría al agua nuevamente. Mientras tratábamos de negociar con ella que le resguardara unos días a cambio de alimento (hasta que el agua bajara), sin ninguna consideración tomo al can por el collar y con un fuerte impulso (tan fuerte que el hocico del animal choco contra nuestra embarcación) lo arrojo al agua. En cuanto el animal reacciono, nadó hacia nosotros y de inmediato lo subimos a bordo. Al principio estaba temeroso del vaivén de la embarcación, pero poco a poco tomó confianza, al grado que se le veía caminar tan campante de un extremo a otro de la balsa, cada vez con mas seguridad y hasta echándole pleito a uno que otro perro de la casa en turno que visitábamos repartiendo alimento. Por todo lo anterior le llamamos POPEYE.
Popeye acompaño nuestra travesía hasta que su excesiva confianza navegante, puso en riesgo la estabilidad de la embarcación (el caluroso recibimiento que le propicio a la Dra. que nos acompañaba al bajar de una azotea después de haber trepado a ella, ocasiono que ésta perdiera el equilibrio y cayera al agua) por lo que decidimos llevarlo al albergue de Ulises donde permaneció resguardado por dos días más, hasta que apareció su “dueño” y lo reclamó. Ese día estuvo lleno de satisfacciones, y con broche de oro, lo terminamos logrando sentarnos a la mesa las APAs de Tabasco (Liliana, Dulce, Brenda) para comenzar a trabajar de manera coordinadam limando viejas rencillas y en beneficio de los no humanos.
Martes 13
A las 8 am nos dimos cita en la UJAT (Universidad de Juarez Autónoma de Tabasco) en donde dio inicio la junta con las diferentes organizaciones (nacionales e internacionales) autoridades y organismos, para trabajar mediante una logística y de manera coordinada, mediante Brigadas de Auxilio. En esta junta se concentraron: Ifaw, BestFriends, The Human Society, APASDEM, la UJAT, el Colegio de Médicos Veterinarios, la SSA, y algunas otras protectoras independientes. (Se anexa también organigrama)
Terminando la junta, los equipos conformados en Brigadas salimos a cubrir la zona específica que se nos designó. Lamento no contar con las fotos de todo lo que realizamos este día debido a que mi cámara fotográfica cayó de la balsa al agua junto con la Dra. el día anterior y dejo de funcionar Las fotos que comparto con ustedes a continuación me fueron cedidas por el MVZ Basilio Ramos, de Tabasco, quien formaba parte de nuestro equipo.
Dentro de todo lo visto y atendido este día, algo sobresaliente que deseo compartir con ustedes, es que nos encontramos con una hermosa Husky Siberian Albina, con unos ojos de color entre azul y gris que estaba amarrada a un árbol (en las comunidades rurales es normal ver a los animales amarrados con gruesas cadenas y/o mecates a los arboles, pues es de la única forma en que evitan que sean arrollados por los aeromóviles) nos llamo la atención ver que alrededor del cuello tenia restos de Violeta de Genciana. Al detenernos nos percatamos que tenia una herida abierta de aproximadamente 8 centímetros causada por una atadura forzada y permanente en el cuello. Con autorización de su “dueña” se le colocó un arnés de cuero al pecho (un obsequio que tenia la finalidad de liberarla de la soga que rodeaba su cuello). El doctor Basilio le cortó el pelo alrededor del cuello, le lavó y desinfectó bien la herida, y su pronóstico fue que ya con el arnés al pecho y la atención veterinaria, ésta sanaría en un par de días.
Otro episodio que deseo compartir, comienza con el llanto lastimero de un desesperado cerdo. El animal se encontraba amarrado dentro del agua. El responsable del cerdo nos aclaró que éste debía permanecer amarrado (para evitar que lo arrollara un auto) y dentro de los límites de su propiedad (sin importar que su propiedad estuviera inundada). Le ofrecimos alimento para el animal a cambio de que lo sacara del agua y accedió. El pobre animal lloraba de hambre. Mientras salía del agua (siempre amarrado) pretendía comer todo lo que flotando, pasaba cerca de él. Convencimos al señor que lo amarrara en un lugar seco, (aunque no fuera propiedad suya) y accedió. Le proporcionamos de inmediato alimento. El cerdo hacia un sonido similar al ronroneo de un gato mientras devoraba el alimento que le dimos. Creo, sin conocer mucho de cerdos, que era su manera de agradecer la primera comida de mucho tiempo.
Mientras continuábamos nuestro camino, notamos muchos peces muertos en medio de la carretera (el agua los había depositado ahí). Vimos también a muchos perros ferales comerse esos peces. Calculo que ese día ayudamos y alimentamos entre 100 y 120 perros y gatos, un cerdo y varias aves de corral, las cuales también comían croquetas sin ninguna dificultad.
Miércoles 14
Acordamos reunirnos todas las mañanas a las 8 am, antes de partir, para planear logísticas, y todas las tardes a las 7 pm después, al regreso de todas las brigadas, para compartir experiencias, cifras, percepciones, encuentros, aciertos y errores. Este día se complementó nuestro labor, pues se puso en marcha la fase II que consiste en, además de alimentar, proporcionar primeros auxilios y medicina tratante y preventiva a animales de pequeña especie, domésticos y ferales. Debido a que las aguas rápidamente habían bajado, el equipo acuático originalmente creado para trabajar en agua, se nos une a las brigadas de tierra, logrando así abarcar más colonias afectadas tales como Las Golondrinas, y la Manga I, II y II, sólo por mencionar algunas. Una vez arribando a nuestra zona a atender, a pie y con altavoz en mano, recorrimos las colonias convocando a los “dueños” de animales a acudir por alimento, vacunas y desparasitaciones gratuitas, mientras alimentábamos a los perros y gatos atrapados al interior de domicilio y ferales que encontrábamos en nuestro paso. Un aproximado de 100 kilos de alimento de perro y 30 de gato sirvieron ese día para alimentar a estos animales.
Jueves 15
Con la ayuda de un altavoz y arriba de una moto-taxi, convocamos rápidamente a las cada vez más personas que habitaban o regresaban a sus casas, y les pedíamos llevar a sus animales a nuestro centro de atención y vacunación (cada equipo acordó instalar uno fijo) para a recibir alimento y atención veterinaria sin costo alguno.
Mientras recorríamos la colonia, me percaté de un perro feral, que al parecer yacía muerto a mitad del camino. Al bajarme del moto-taxi noté que estaba vivo, pero su respiración era casi imperceptible y entrecortada. Pese a su estado tan deplorable, al ofrecerle agua y comida se levanto, bebió e intento comer. Fue entonces que decidí llevarlo conmigo en el moto-taxi. Normalmente no permiten que se suban los no humanos, pero el conductor, contagiado de este indescriptible sentimiento altruista que eleva tanto el espíritu, no sólo me permitió cargar con el perro enfermo, sino que se ofreció a ser él quien trepara por una casa hasta poder llevar alimento y agua a unos perros abandonados en una de tantas azoteas de Tabasco.
Trasladamos entonces al perro enfermo a nuestro centro de atención donde el Dr. Basilio al valorarlo, se encontró con que tenía 39.5 de temperatura y manifestaba los síntomas inequívocos de neumonía. Decidimos llevarlo con nosotros a la UJAT y hacernos responsables de su salud. Contamos con el apoyo de Liliana y Ulises (APAT) en cuanto a un hogar temporal donde el perro pudiera restablecerse, con el generoso ofrecimiento del Dr. Basilio de administrarle cuidados veterinarios indefinidos y gratuitos, y logrando con mi mocho inglés que Mark y Richard (de la HS y BF respectivamente) accedieran a donarnos medicamento para tratarle.
Se improvisó un consultorio sobre un escritorio destartalado y al can se le administraron fuertes antibióticos, suero, complejo B12, se le hidrató y controló la temperatura. El perro respondía increíblemente a los cuidados y al despertar de su tranquilizante estaba hambriento.
Aquí quiero dar mi mas sincero reconocimiento y agradecimiento a los Doctores Basilio Ramos (de Tabasco) y al Dr. Mark (de la Human Society) por los cuidados y atenciones que brindaron a MARCOS. Fue nombrado así en honor a Mark y con su consentimiento, manifestándonos además el honor que sentía al saber que un can damnificado y rescatado de la contingencia en Tabasco llevara su nombre.
La ayuda del altavoz y la iniciativa de moto taxi, así como por la colaboración de quienes contribuimos a que MARCOS tuviera una oportunidad de vida, por nuestro evidente esfuerzo pro-vida, por la integración del equipo y nuestra capacidad de solución demostrada, APASDEM se hizo merecedora de un reconocimiento por parte de Richard, Coordinador en Jefe de las organizaciones norteamericanas, además de una felicitación por los medios utilizados y el asombroso resultado obtenido en nuestro centro de atención, el cual brindó bienestar a cerca de 300 animales tan sólo en ese día.
Viernes 16
Con un equipo perfectamente acoplado, complementado y participativo, siguieron los éxitos en cuanto a atención brindada en nuestro centro de atención. De hecho, otros centros cercanos a nuestra periferia prefirieron cerrar por falta de trabajo e integrarse al nuestro, pues no nos dábamos abasto para atender a la enorme cantidad de personas que llegaban de todos lados, con sus perros, gatos e incluso hubo por ahí un conejo, para que fueran vacunados, desparasitados y recibieran alimento para sus animales de compañía.
Como puede observarse en las fotos y sobre todo en los rostros de los Tabasqueños, lo grave de esta contingencia ha pasado. Se saben y sienten respaldados por millones de mexicanos que de inmediato y de manera solidaria estuvimos ahí para ayudarlos. Poco a poco y de manera ejemplar, comienzan a limpiar sus casas y pertenencias. Comienzan el doloroso recuento de los daños con una enorme sonrisa en sus rostros, bailando al ritmo de la música a todo volumen de sus radios y por compañero de baile una escoba o jalador… recogiendo escombros de entre la miseria, pero con sus grandes corazones y espíritus intactos.
Conclusiones
Los animales de granja y domésticos están ahora alimentados y atendidos. Se ve a las vacas y caballos pastando libremente, una vez más, en esos mismos pastizales que estuvieron cubiertos por el agua varios días. Cada día hay más reencuentros entre animales extraviados y sus familias. Los animales ferales seguirán siendo atendidos y alimentados, gracias a la increíble respuesta obtenida en cuanto a alimento y medicamentos recibidos en donación de todas partes de la república. La sobrepoblación canina se vio drásticamente disminuida por esta catástrofe. Pero el escenario que ahora se nos presenta, debe ser aprovechado para que, una vez terminada esta contingencia, implementemos campañas de esterilización masiva con el fin de controlar la sobrepoblación canina a futuro, ya que por ahora no existen antirrábicos en Villahermosa, Tabasco, sin embargo, hay planes de abrir uno.
Nos dimos tiempo también para visitar a los animales en los dos zoológicos de Villahermosa. Además de las consabidas y deplorables condiciones que todo animal de circo y zoológico padece, estos ejemplares no resultaron afectados por esta eventualidad. Sin embargo, algunos de ellos permanecen en cuarentena y en observación preventiva.
Concluimos también que las “crueldades involuntarias” ejercidas sobre los animales domésticos (como el hecho de que tengan los perros que cargar con pesadas cadenas y colleres de metal) son producto de la ignorancia y no de malas voluntades. Hay mucho por hacer, sobre todo en materia de educación y sensibilización. Tarea nada sencilla, ya que como siempre, esta responsabilidad solo recae en la sociedad civil. APASDEM hace un llamado a la unión de las Asociaciones Protectoras de Animales en Tabasco con la finalidad de trabajar conjuntamente y en armonía, en una campaña permanente de esterilización a corto plazo y en contra de la implementación del primer antirrábico en Tabasco.
Pueden ver más fotos en los siguientes links.
http://picasaweb.google.es/apamundopatitasmx/AcopioCargaDespedidaYArriboDelAlimento
http://picasaweb.google.es/apamundopatitasmx/ValorandoLaSituacionDamnificadosTabasco
http://picasaweb.google.es/apamundopatitasmx/PrimerRescateImprovisado
Logística Brigada de Atención y Auxilio
Rescate y alimentación
http://picasaweb.google.es/apamundopatitasmx/ElCasoDelPerroRescatadoDeNombreMARCOS
Quedo a sus órdenes para cualquier duda, comentario o aclaración
Presidente Fundador de Mundo Patitas y Vocera de APASDEM
Tel. 39460016 y 04455 22195151




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